El campo no da la felicidad

Eso se desprende de algunos estudios recientemente publicados en los que el entorno o el lugar donde habitamos influye poco o nada en el grado de percepción de nuestra felicidad. Pero sí evidencian, sin embargo, esas estadísticas que vivir en algunas grandes ciudades no ayudan a que nos sintamos más felices.

Nosotros, por otro lado, tenemos el convencimiento de que las encuestas pueden ser apropiadas para establecer una media pero no son de aplicación para todos los individuos. Por ello, seguimos creyendo que el ambiente rural, el contacto con la naturaleza y sus maravillas es más favorecedor para alcanzar un buen nivel de satisfacción… siempre que sea una opción libremente escogida y no una imposición, evidentemente.

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